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HUMILDAD ESPIRITUAL

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El Espíritu se opone a todo reconocimiento que nos hacemos a nosotros mismos. En si el Espíritu y la carne están opuestos entre ellos. Sin conocer la humildad no hay revelación. Al espiritual todas las veces que ve descender la nube de Dios le es vida; pero el carnal se aburre o incluso la menosprecia.
La escritura nos enseña la humildad espiritual. Ambas van unidas.Para saber cómo era Jesús en su interior, no lo veremos en los evangelios, sino que tenemos que acudir a las revelaciones de los profetas en el Antiguo Pacto (Más adelante entraremos más en profundidad en este tema).

Si el mundo entero está bajo el maligno, quiere decir que una iglesia se levanta como muro de intercesión, ese príncipe no podrá dominar la luz de dicha iglesia.Los intercesores son “francotiradores expertos” que defienden la obra de Dios y tienen un discernimiento para divisar entre muchos y distinguir el maligno.
Si soy muy “lista” mi humildad está por los suelos “lo necio del mundo escogió Dios”.Nos beneficia pertenecer a la fase de publicano “Ay de mí…” estar en esta condición es ver las puertas de la revelación abiertas para entrar.
El Apóstol Pablo se considera “Publicano” porque a sí mismo se veía el más pecador de todos.Sin prueba nuestra humildad seria de madera y desaparecería. La prueba es para el metal. Sin humillación la mentira que está bajo nuestra lengua, será nuestra destrucción.

Todas las personas que lloran y se alegran cuando otros crecen son las que ejercen la humildad que es extensa y no tienen límites. La humildad no se confiesa para tenerla sino que nos tenemos que vaciar de nosotros mismos (el ejemplo en el apóstol Pablo).
Los que al venir al Señor no tenían mucho veneno o vicios, e incluso tenían humildad de nacimiento son aptos para que el Señor los reconozca (ej. El centurión).
Adán cuando pecó, quedó en un estado de humildad el resto de los 900 años que vivió. También su hijo Set, le pasó igual. Durante sus vidas era común para ellos que tuviera relación con ángeles y seres del cielo. Esto eran concesiones de Dios para unos pocos solamente.

Hay un Jesús mental que sale por la boca de aquellos que están tan solo en el primer nivel. Pero hay un Jesús que sale desde el corazón de los que le han reconocido y le sirven desde sus entrañas.
La mentalidad de listo, listillo, no nos deja salir del “patio” de la salvación.Progresar en el espíritu no es igual de fácil o difícil que hacerlo en lo natural.La humildad que Dios quiere que tengamos es para obedecerle. Hoy se tiene el concepto de que una persona con pocos o ningún estudios o que viste ropa antigua, es humilde ¡eso es falso!
Desde la edad de niño no tenemos ni llamado ni propósito, ni futuro. Lucifer mismo cayó en picado de toda su grandeza y toda la luz, abandono la zona de humildad. Nosotros si abandonamos por soberbia u orgullo, caeremos del tercer o cuarto nivel, al primero de todos.

¿Quieres entrar en la eternidad? Solo los humildes. Las maldiciones de nuestro pasado, es una intoxicación que arrastraremos si no recibimos un lavabo de “estomago” (corazón).
Con el corazón de Adán no podemos agradar a amar a Dios, pero con el del segundo Adán sí que podremos empezar pues tenemos una semilla de Dios. Si David era conforme al corazón de Dios y eso que aún no era nacido del segundo Adán. Los que están en maldición y viven aún en el primer nivel, juzgan, escarnecen y menosprecian al Pastor y las ordenanzas de la Iglesia.
Cuando nos hacemos maestros a nosotros mismos, es como si nos metiésemos solos en quirófano para operarnos.