Jueces

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Jueces

Es un libro bíblico del Antiguo Testamento y del Tanaj hebreo, perteneciente al grupo de los Libros Históricos. En la Biblia se encuentra ubicado entre el Libro de Josué y el de Rut.

 

CAPITULOS BIBLICOS DEL LIBRO DE JUECES

 

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¿Que es el libro de Jueces?

El Libro de Jueces puede ser dividido en dos secciones: 1) Capítulos 1-16, donde se relatan las guerras de liberación
comenzando con la derrota de los cananeos a manos de los israelitas y terminando con la derrota de los filisteos y la muerte de Sansón; 2) Capítulos 17-21 conocidos como un apéndice y sin relación con los capítulos previos. Estos capítulos son indicados como un tiempo “cuando no había rey en Israel (Jueces 17:6; 18:1; 19:1; 21:25).” Originalmente, el libro de Rut formaba parte del Libro de Jueces, pero en el 450 d.C. fue separado para convertirse en un libro independiente.

El libro de los JUECES nos presenta a Israel en una de las etapas más críticas de su historia. Es el tiempo que transcurre entre la penetración de las
tribus hebreas en Canaán y la instauración de la monarquía, es decir, entre los años 1200 y 1020 a. C. El pueblo se encuentra amenazado por todas partes. Algunos grupos cananeos, sólidamente atrincherados en sus plazas fuertes, continúan oponiendo una tenaz resistencia. Otros invasores –especialmente los filisteos, mucho mejor organizados y armados que Israel– luchan por adueñarse de los mismos territorios. Las tribus israelitas se encuentran aisladas unas de otras, sin un gobierno central que pueda asegurar una firme cohesión interna. Y la única base de la unidad nacional –la fe en el Señor, el Dios de Israel– corre el peligro de dejarse contaminar por los seductores cultos cananeos. En este clima de inseguridad y anarquía, se ve surgir a los héroes llamados “Jueces”.

 

Este título tiene un sentido más amplio que el habitual entre nosotros. Los Jueces de Israel son “caudillos”, que se constituyen en defensores de la “justicia” para hacer valer el derecho conculcado. Bajo la presión de un grave peligro, se ponen al frente de una o varias tribus y liberan a sus hermanos de la opresión a que estos han sido sometidos. Su autoridad no es estable, sino transitoria y excepcional. Una vez concluida la acción militar, vuelven a su vida ordinaria, aunque el prestigio adquirido con sus hazañas les asegura a veces una cierta preeminencia sobre las tribus liberadas.

 

Por su origen, su carácter y su condición social, estos caudillos y libertadores difieren considerablemente unos de otros. Pero tienen un rasgo común:
todos actúan bajo el impulso del “espíritu”. El espíritu del Señor se manifiesta siempre como una fuerza divina, que irrumpe súbitamente, se posesiona de ellos y los mueve a realizar proezas que están por encima de sus capacidades naturales. De allí que a los protagonistas de estas gestas guerreras se los pueda llamar con razón líderes “carismáticos”.

 

Los héroes del libro de los Jueces viven en una época de costumbres rudas e incluso bárbaras. La traición de Ejud, el asesinato de Sísara, la masacre de Abimélec, el sacrificio de la hija de Jefté y las aventuras amorosas de Sansón reflejan una moral que no es la del Evangelio. Pero estos viejos relatos no están exentos de grandeza. En ellos se vislumbra la pujanza de un pueblo que lucha por sobrevivir y mantener su identidad en medio de circunstancias adversas. Y se descubre, sobre todo, la acción del Señor, que guía y defiende a Israel, a pesar de sus miserias y claudicaciones.