RESTO

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RESTO (de Israel)

Este término, o su sinónimo «remanente», aparece constantemente en el AT en el sentido de «el residuo del pueblo». En cada crisis de la historia de Israel ha quedado un remanente. Esto se ve en el tiempo de Acab (1 R. 19:18), e igualmente en el tiempo de la primera venida del Mesías (Lc. 2:38); que así será en el futuro, queda abundantemente claro del testimonio de los profetas (p. ej., Mi. 2:12; 5:3; Zac. 14:2). Habrá gran prosperidad en la tierra, y Dios hará que el remanente de Su pueblo la posea (Zac. 8:12; cfr. Ap. 12:17). Al haber caído el pueblo de Dios en la infidelidad a Su llamada, Él hace firmes Sus propios propósitos en un remanente.
El lenguaje profético que se halla en los Salmos no es expresión de la masa de Israel, sino del residuo, en cuyos corazones habla el Espíritu de Cristo; y es en los Salmos donde se ve por primera vez al remanente distinguido de la nación impía.
Hay también una correspondencia con ello por lo que respecta a la Iglesia. En las palabras dirigidas a la iglesia en Tiatira se halla este término: «a vosotros y a los demás (o «resto»)… os digo: … lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga» (Ap. 2:24, 25). Representan a los fieles en un contexto de apostasía e idolatría en el seno de la iglesia profesante.
Un resto, o residuo, representa moralmente al todo original, y no implica una porción residual inferior. Es por la gracia de Dios que el remanente de cada época recibe la capacidad de mantenerse firme en la verdad y llamamiento dado durante una apostasía general.