salmos

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Un cuidadoso examen sobre el asunto de la autoría, así como los temas cubiertos por los salmos mismos, revela que abarcan un período de muchos siglos. El más antiguo en la colección es probablemente la oración de Moisés (90), una reflexión sobre la fragilidad del hombre comparado con la eternidad de Dios. El último salmo es probablemente el 137, una canción de lamento claramente escrito durante los días cuando los hebreos habían sido llevados cautivos por los babilonios, desde el 586 al 538 a.C.

 

CAPITULOS BIBLICOS DEL LIBRO DE SALMOS

 

Salmos

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¿De que trata el libro de salmos?

Está claro que los 150 salmos individuales, fueron escritos por muchas diferentes personas a través de un período de mil años en la historia de Israel. Éstos han de haber sido coleccionados y reunidos en su presente forma por un editor desconocido, poco después de haber terminado la cautividad cerca del 537 a.C. El Libro de Salmos es el libro más largo de la Biblia, con 150 salmos individuales. También es uno de los más diversos, puesto que los salmos tratan con temas tales como Dios y Su creación, la guerra, adoración, sabiduría, pecado y maldad, juicio, justicia y la venida del Mesías.

 

La palabra “Salmo” proviene de un verbo griego que significa “tocar un instrumento de cuerdas”, y se utilizó originariamente para designar los cantos acompañados por ese instrumento. Este último se llamaba “Salterio”, pero más tarde el nombre perdió su significación original y comenzó a ser empleado como sinónimo de LIBRO DE LOS SALMOS. El Antiguo Testamento contiene numerosos textos poéticos con características similares a las de este libro. El célebre Canto de Moisés (Ex. 15. 1-18), el himno de victoria entonado por Débora y Barac, la elegía de David por la muerte de Saúl y Jonatán y la lamentación de Jonás (Jon. 2. 3-10), son algunos de los muchos ejemplos que se podrían citar. Pero el tesoro de la lírica cultual y religiosa de Israel se encuentra fundamentalmente en el Salterio.

 

Una tradición judía –que luego tuvo amplia difusión en la Iglesia– atribuye a David la mayor parte de los Salmos. Esta atribución se funda en el testimonio de los Libros históricos del Antiguo Testamento, que aluden repetidamente al genio musical y poético de David. Sin embargo, las múltiples situaciones individuales y nacionales reflejadas en los Salmos, su variedad de estilos y géneros literarios, como asimismo su íntima vinculación con la vida litúrgica de Israel, impiden afirmar que el Salterio sea la obra de un solo autor o el producto de una sola época. Por otra parte, dicha tradición comenzó a formarse mucho después del exilio babilónico, es decir, en un momento en que era frecuente entre los judíos poner bajo el nombre de una gran personalidad todos los escritos pertenecientes a un mismo género. Así, por ejemplo, toda la legislación contenida en el Pentateuco se atribuyó a Moisés, mientras que Salomón fue considerado el autor de toda la literatura sapiencial.

En realidad, el Salterio es el Libro de oración que los israelitas fueron componiendo a lo largo de varios siglos para dialogar con su Dios. A través de ciento cincuenta poemas religiosos, ese Pueblo fue expresando sus experiencias y las aspiraciones más profundas de su alma: sus luchas y sus esperanzas, sus triunfos y sus fracasos, su adoración y su acción de gracias, sus rebeldías y sus arrepentimientos y, sobre todo, la súplica ardiente que brota de la enfermedad, la pobreza, el destierro, la injusticia y de todas las demás miserias del hombre.

 

Al comienzo de la mayoría de los Salmos se encuentran inscripciones o “títulos”, con indicaciones de carácter musical, poético, litúrgico o histórico, cuyo significado es muchas veces oscuro. Estos títulos no provienen de los autores de cada Salmo, sino que fueron agregados por los cantores del Templo de Jerusalén, a medida que los diversos poemas eran Los géneros literarios de los Salmos. En el texto hebreo del Antiguo Testamento, los Salmos son designados con una expresión que significa “Cantos de Alabanza”. Esta designación se adapta muy bien a un grupo de Salmos, pero resulta menos adecuada cuando se la aplica a todo el conjunto, ya que el Salterio incluye –además de los “Himnos” o “Cantos de Alabanza”– otros tipos de oración, en especial, las “Súplicas” y los “Cantos de Acción de gracias”.