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A

ANANIAS DE DAMASCO

 tuvo una visión mediante la cual Dios le pedía bautizar a Saulo de Tarso. Al principio dudó, por EL DISCIPULO la mala fama de Saulo, pero tranquilizado por Dios, fue a donde Saulo y le impuso las manos. Saulo recobró la vista y más adelante fue bautizado (Hechos 9:10-19). Una tradición dice que Ananías murió apedreado después de ser torturado por Luciano, gobernante de Damasco.