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TRIBULACION

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TRIBULACION

(gr. «thlipsis», «apretura», «opresión», también traducido «aflicción», «persecución» y
«angustia»).
La tribulación es la experiencia general de los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús (cfr. 2 Ti. 3:12). Los primeros cristianos fueron esparcidos a causa de la persecución (gr.:
«thlipsis», «tribulación», Hch. 11:19); viene a ser un medio por el que Dios produce en el creyente un más excelente peso de gloria (2 Co. 4:17), y es un medio de comunión con Cristo (Col. 1:24). El Señor mismo auxilia a los suyos en todas sus tribulaciones (Sal. 46:1), y serán finalmente librados de ellas (Pr. 12:13).
La tribulación y la angustia serán la parte de los impíos (Ro. 2:9; 2 Ts. 1:6; Ap. 2:22). Para el período escatológico de la gran tribulación, véase TRIBULACIÓN (GRAN).

TRIBULACION (GRAN)
tip, DOCT ESCA
ver, ARMAGEDÓN, VENIDA (Segunda), MILENIO, JUICIO, TESALONICENSES
(Epístolas), APOCALIPSIS, ARREBATAMIENTO, DANIEL (Libro), ESCATOLOGÍA, IGLESIA, ISRAEL, RESURRECCIÓN

Breve período de terribles juicios, y que precederá inmediatamente a la gloriosa venida del Señor y coincidirá con el reinado del Anticristo. La expresión «gran tribulación» proviene de Ap. 7:14, pero las profecías hablan frecuentemente de la época de inusitada angustia por la que pasará el mundo al final de los tiempos (Dn. 12:1; Is. 26:20), el día terrible de Jehová (Is. 2:12, 17-19;
13:6, 9-13; Ez. 30:2-3; Jl. 1:15; 2:1-2, 11; Am.
5:18, 20; Sof. 1:14-18). Jesús, hablando no sólo de los sufrimientos de Jerusalén en el año 70, sino especialmente en el tiempo que precederá a Su retomo, dijo: «Porque habrá entonces gran

tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá» (Mt. 24:21).
Daniel y el Señor Jesús relacionan el Anticristo y la abominación desoladora con la gran tribulación (Dn. 7:25; 9:27; 12:1, 7; Mt. 24:15, 21). El
Apocalipsis precisa que el reinado de este personaje estará caracterizado por terribles persecuciones (Ap. 13:7, 15-17) y por castigos de una terrible gravedad. La Gran Tribulación será, por una parte, «tiempo de angustia para Jacob» (Jer. 30:7); por otra, tribulación para la cristiandad apóstata (Ap. 2:22) y sobre toda la tierra (Ap. 16, etc.). La tribulación provendrá de la ira de Dios contra una humanidad rebelde y apóstata (Ef. 5:6; Ap. 6:15-17; 8:6-13; 9; 15; 16, etc.), y de la gran ira del diablo, arrojado del cielo, perseguidor de los testigos de Dios (Ap. 12:12-17) y enemigo y destructor de la humanidad. En su carácter de dragón, Satanás se hará adorar de los hombres (Ap. 13:4) y, junto con la Bestia y el falso profeta, ejercerá dominio sobre toda la humanidad (Ap. 13:7), dando muerte a los fieles testigos de Dios (Ap. 13:7; cfr. 7:14). Ocho veces, y usando cuatro expresiones diferentes, Daniel (Dn. 7:25; 9:27;
12:7) y Juan (Ap. 11:2, 3; 12:6, 14; 13:5) anuncian que este sombrío período durará tres años y medio. Dios no quedará sin testimonio; en medio de esta turbulencia se reservará un número señalado de israelitas (Ap. 7:3-8; cfr. Ez. 9:4-6) y salvará a través de ellos a una multitud que sufrirá el martirio por la fe (Ap. 7:9-14); suscitará además a dos testigos poderosos, con cuyo ministerio azotará a los habitantes de Jerusalén, donde el Señor fue crucificado (Ap. 11:1-12).
La Gran Tribulación alcanzará su clímax de violencia en la batalla de Armagedón (véase ARMAGEDÓN), que tendrá su fin con la gloriosa aparición del mismo Señor Jesucristo (véase VENIDA [SEGUNDA]).
La iglesia y la tribulación. Entre los expositores de convicción premilenial, esto es, los que sostienen que la Segunda Venida del Señor será anterior al Milenio (véase MILENIO), hay cuatro posturas principales:
(1) Postribulacionismo.
En este punto de vista, la Iglesia pasa a través de la tribulación. Sus defensores proclaman que es la fe histórica de la Iglesia cristiana. Se afirma además que el mismo hecho de que a la Iglesia le fue prometida tribulación sostiene esta postura. Por otra parte, identifican la resurrección de los justos de Israel, evidentemente al final de la Gran Tribulación, y seguramente coincidente con la de los santos muertos durante ella (cfr. Dn. 12:1-3, 13; Ap. 20:4) con el arrebatamiento de la Iglesia

(1 Ts. 4:13-18). Es evidente que esta postura destruye la doctrina de la inminencia de la venida de Cristo en relación con los creyentes y que aparece en pasajes como Jn. 14:2-3; 1 Co. 1:7; Fil. 3:20-21; 1 Ts. 1:9-10; 4:16-17; 5:5-9; Tit. 2:13;
Stg. 5:8-9; Ap. 3:10; 22:17-22). Además, a pesar de la pretensión de «historicidad» de los postribulacionistas, en la iglesia primitiva sí se sostenía la inminencia de la vuelta del Señor a recoger a Su iglesia. Entre los que la sustentan se hallan Clemente de Roma, Cipriano, y la misma Didaché.
(2) Mid-tribulacionismo.
En esta postura, la Iglesia es arrebatada a la mitad de la tribulación. Se asumen varios de los supuestos del postribulacionismo, pero se considera que el arrebatamiento está marcado en Ap. 11:12, 15, identificando a los dos testigos como un símbolo de los dos grupos de cristianos, los vivos y los muertos. Se asume también que la
«última trompeta» de 1 Co. 15:52 es la misma que la séptima trompeta de Ap. 11:15, que suena en medio de la tribulación.

(3) Arrebatamiento parcial.
Los proponentes de esta postura defienden que sólo los creyentes que estén velando serán arrebatados antes de la tribulación, mientras que los creyentes tibios serán dejados para pasar por la tribulación. Sin embargo, la promesa del arrebatamiento es para todos los creyentes, con independencia de su estado (1 Co. 15:51-54; 1 Ts.
1:9-10; 2:19; 4:13-18; 5:4-11; Ap. 22:12). El
estado del cristiano sí que tendrá que ver con las recompensas ante el tribunal de Cristo (véase JUICIO).

(4) Pretribulacionismo.
La postura de que la Iglesia será arrebatada antes de la Gran Tribulación se basa en los siguientes puntos:
(A) La doctrina de la inminencia. Antes de la venida del Señor en gloria a la tierra se darán muchas señales; sin embargo, la Iglesia es llamada a vivir en la espera del inminente retomo de Cristo a recogerla a Sí mismo (Jn. 14:2-3; 1 Co. 15:51- 52; Fil. 3:20; Col. 3:4; 1 Ts. 1:10; 1 Ti. 6:14; Tit. 2:13; Stg. 5:8; 1 P. 3:3-4; Ap. 3:3).
(B) Las promesas dadas a la Iglesia. En Ap. 3:10 se afirma: «Yo te guardaré de la hora de la prueba» No se dice «durante» o «en me dio de», sino que se usa la preposición gr. «ek», «fuera de»; por otra parte, en 1 Ts. 1:9-10 se afirma que estamos para «esperar de los cielos a su Hijo, … a Jesús, quien nos libra de la ira venidera»; en 1 Ts.

5:9 se insiste: «Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo». En 1 Ts. 5:10 se da una intimación de que la realidad de esta salvación de la ira no es condicional al estado de vela del creyente; reposa enteramente en los méritos de Cristo.
Siendo la Gran Tribulación el desencadenamiento de la ira de Dios sobre un mundo culpable, y para los «moradores de la tierra» (Ap. 11:10; 12:12, etc.), y siendo que la Iglesia no es moradora, sino peregrina y extranjera en este mundo (cfr. Fil. 2:10), es evidente que todas estas indicaciones acumulativas pueden dar seguridad al creyente de que la Iglesia no estará en la tierra durante la Gran Tribulación. Cierto es que le han sido prometidas tribulaciones, pero no las que se desprenden de los juicios que el Dios vengador arrojará sobre la tierra antes del establecimiento del reinado milenial, sino las que resultan de vivir en un medio hostil, blanco de las persecuciones del Enemigo. Para una consideración adicional, véase TESALONICENSES (EPÍSTOLAS A LOS).
Por otra parte, es evidente que los 144.000 señalados son el remanente israelita, que Dios suscitará previamente al establecimiento del reinado mesiánico sobre la tierra (Ap. 7). La multitud procedente de la Gran Tribulación es un fruto evidente de las labores del testimonio de los
144.000 (Ap. 7:9-17). Éste será el núcleo del remanente de Israel que recibirá la gracia del arrepentimiento nacional ante la manifestación de Aquel «a quien traspasaron» (Zac. 12:10 ss.). (Véanse APOCALIPSIS, ARREBATAMIENTO, DANIEL [LIBRO DE], ESCATOLOGÍA, IGLESIA, ISRAEL, RESURRECCIÓN, VENIDA [SEGUNDA].)