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NUZU

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NUZU (o NUZI)

Tell (véase TELL) en Yorghan Tepe, de 200 m. de longitud y 5 de altura, situado a 16 Km. al suroeste de Kirkuk, a 220 Km. al norte de Bagdad, en la Alta Mesopotamia. Descubierta gracias al seguimiento de una pista: unas tablillas que se vendían en bazares de Kirkuk a los turistas. El seguimiento de la pista condujo a este tell, que fue metódicamente excavado, entre 1925 y 1931, por varias agencias, entre las que tuvieron un papel importante la American Schools of Oriental Research y el Irak Museum. El tell está constituido por doce estratos de ocupación, desde los tiempos prehistóricos, pasando por diversos estadios históricos, hasta los dos estratos superiores, que se corresponden con la ciudad de Nuzu («Nuzi» es la forma genitiva de Nuzu). Los dos niveles superiores, I y II, son los de más importancia en relación con el mundo de la Biblia. En ellos se han descubierto cuatro mil tablillas escritas en caracteres cuneiformes, que han sido asignadas al siglo XV a.C. en base a la cronología convencional. Los textos de estas tablillas constituyen una valiosa colección de archivos privados y públicos de cuatro generaciones, y suministran una buena información sobre la vida política y económica y sobre los usos sociales del mundo antiguo, apareciendo contratos, informes, fallos judiciales y diversos otros tipos de escritos.

Un aspecto sumamente interesante de estas tabletas es que, pertenecientes a un marco cronológico aproximadamente del tiempo de los patriarcas, proveen un marco histórico social que armoniza de manera ajustada con detalles de las narraciones del Génesis acerca de Abraham, Isaac, Jacob y Esaú, Sara y Agar. De ello se pueden hacer varias menciones:
(a) La alusión de Abraham a Eliezer, su mayordomo, como posible heredero (Gn. 15:2, 3) queda iluminada por las tablillas de Nuzi. En ellas aparece la ley de que si no se tenían hijos, se podía adoptar uno, que en vida del padre adoptivo era su siervo, y a su muerte heredaba los bienes. Sin embargo, si nacía un hijo propio, éste recibía la herencia.
(b) El caso de Agar, que fue dada a Abraham como concubina por la misma Sara (Gn. 16:2), queda asimismo ilustrado en las tablillas de Nuzi. Era la costumbre allí que si la propia esposa daba hijos a su marido, no podía tener otra esposa; en caso contrario, podía tomar otra esposa entre las esclavas, hasta tener descendencia. En todo caso, si la primera esposa llegaba después a tener un hijo, era el de la libre el que debía heredar. Sin embargo, la esclava y su prole no debían ser despedidas. Esta ley puede explicar la resistencia de Abraham a acceder a la petición de Sara, además de su afecto natural hacia Ismael (Gn. 21:10, 11).
(c) La venta que hizo Esaú de su primogenitura a Jacob queda también ilustrada en las tablillas. Hay en ellas el registro de la venta que hizo Tupkitilla a su hermano Kurpazah de sus derechos de herencia de una arboleda por tres ovejas. De manera que esta práctica se desarrolló en un contexto donde no era desconocida (cfr. Gn. 25:27-34).
(d) La bendición de Isaac y Jacob fue firme (cfr. Gn. 27:35-37), y el mismo Isaac la mantuvo una vez dada. En las tablillas de Nuzu aparece el registro de un pleito, en el que Tarmiya ganó frente a dos hermanos suyos, que querían impedirle que tomara como esposa a una mujer llamada Zululishtar. Los jueces fallaron a su favor al establecer que su padre Huya se la había otorgado formalmente en una declaración oral solemne. De manera que los testamentos orales eran tenidos por válidos y vinculantes.
(e) Las gestiones del mayordomo de Abraham para conseguir una esposa para Isaac (cfr. Gn. 24) quedan también ilustradas en Nuzu. Se debía tratar con el guardián legal de la doncella, que era frecuentemente el hermano, a quien se le pagaba la dote. Otra manera de conseguir esposa era ser

adoptado por el suegro y trabajar para él (cfr. Gn. 29:14-l9 ss.).
(f) El caso del robo de los terafines de Labán por parte de Raquel y de la minuciosa búsqueda de ellos por Labán, después de haberlos perseguido durante siete días, registrando todo el equipaje de Jacob y su familia (cfr. Gn. 31:19-35), recibe su explicación por la ley de Nuzu según la que la posesión de los ídolos domésticos por parte del yerno conllevaba que éste debía ser el heredero de las posesiones del suegro. Así, mediante estas tablillas y muchas otras se puede ver hasta qué punto las narraciones de los patriarcas en Génesis se ajustan en estos detalles culturales y sociales al marco general de la época en la que vivieron, y cómo estos registros tuvieron que ser redactados por alguien verdaderamente conocedor de los hechos, en lugar de constituir, según el liberalismo teológico, una especie de saga escrita mucho tiempo después de los hechos.
Se debe señalar que la cronología revisada sitúa estos registros, de una época contemporánea e inmediatamente posterior a la de Hammurabi, en una fecha alrededor del siglo XV-XIV a.C. (Véase HAMMURABI.)
Nuzu estaba situada a aprox. 550 Km. al este- sureste de Harán. La población de los estratos correspondientes a Nuzu ha sido identificada con hurritas. (Sin embargo, véanse HOREOS, HURRITAS; véanse también MARDIKH, MARI, UGARIT, etc.)