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CAMELLO

CAMELLO

Hay dos especies de camello:
el camello propiamente dicho, o camello de dos jorobas («camelus bactrianus»), originario de Asia central, y
el dromedario («camelus dromedarius»), de una sola joroba. Esta se corresponde con la joroba posterior del «c. bactriano», aunque, en realidad, tiene otra mas pequeña, que pasa casi inadvertida, y que se corresponde con la anterior del dicho «c. bactriano».
En Lv. 11:4 se dice que el camello «no tiene pezuña hendida». En efecto, aunque sus miembros acaban en dos dedos, como sucede con los otros rumiantes, estos dos dedos estan cubiertos por una especie de amplio y fibroso cojin, recubierto de una resistente capa cornea, que hace el papel de suela, por lo que no presenta forma externa de pezuña hendida. Esta constitucion del pie esta admirablemente ajustada para la marcha por la arena del desierto.
El camello es uno de los animales domesticos mas utiles, notable por su fuerza y resistencia. Puede subsistir con un forraje de lo mas misero y espinoso. Las jorobas estan constituidas por una abundante reserva de grasa que va disminuyendo al ir pasando por un ayuno prolongado. Tiene tambien, debajo de la panza, un conjunto de celdas acuiferas que le proveen de una reserva de agua metabolica.
El camello llega a medir 2,5 m. de altura pero al arrodillarse se le puede cargar con tanta facilidad como a un asno. Puede llevar una carga de 250 kg. y marchar durante todo el dia bajo un sol de justicia. Su carne, prohibida a los israelitas (Lv. 11:4), es sin embargo consumida por los arabes. Con su piel se hacen tiendas y prendas de vestir. La leche de camella es una de las bases de la alimentacion de los beduinos.
Frente a las declaraciones de criticos hostiles a la Biblia, la investigacion ha descubierto estatuillas representando camellos, y osamentas y otros vestigios que se remontan hasta el año 3.000 a.C. (cp. J. P. Fee, «Abraham’s Camels», Journal of Near Eastern Studies, University of Chicago, julio 1944, PP. 187-193). Por ello, no es sorprendente que Abraham y Jacob poseyeran camellos (Gn. 12:16; 30:43), igual que los ismaelitas que llevaron a Jose a Egipto (Gn. 37:25). Esta tambien

demostrado que la domesticacion de los camellos estaba muy desarrollada en el siglo XII a.C., y que no se puede argumentar ninguna dificultad historica a las hordas de madianitas montadas sobre camellos (Jue. 6:5), ni ante las caravanas ricamente cargadas de la reina de Saba (1 R. 10:2). Sentido figurado. En dos ocasiones hizo uso el Señor Jesus de la figura del camello como base de una comparacion (Mt. 19:24; 23:24). Toda la fuerza de este doble paralelo se halla en la hiperbole. Jamas podra pasar un camello por el ojo de una aguja, ni tampoco por el gaznate de un fariseo. Nada en esta figura parece confirmar la postura de que «el ojo de la aguja» seria un portillo abierto en el gran portalon de una ciudad oriental. Con todo este paralelismo, el Señor se refiere por una parte a la doblez de los fariseos, y a la imposibilidad de algo en el orden natural de las cosas, pero posible para Dios. En gracia, la nueva creacion elimina todas las dificultades de acceso a Dios.