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CREACION

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CREACION
El verbo crear es en el AT casi siempre traduccion del verbo heb. «bara». La Biblia comienza con la sencilla y sublime declaracion de que «en el principio creo Dios los cielos y la tierra» (Gn. 1:1).
A lo largo de Genesis 1 y 2 tenemos el relato de como Dios dio origen a todo lo existente, a lo largo de seis dias de actividad creadora. Todo esto es resumido lapidariamente en ex. 20:11: «Porque en seis dias hizo Jehova los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposo en el septimo dia…»
Ha habido multitud de intentos de comentaristas, asi como algunas traducciones de la Biblia, que han intentado torcer el sentido de la frase original, que habla de una creacion original, «de la nada», dando la traduccion alternativa «cuando Dios empezo la creacion de los cielos y de la tierra, la tierra era el principio…», implicando asi que Dios meramente actuo sobre una materia preexistente. Entre las versiones que adoptan esta postura se halla la denominada «Biblia al dia». Esta postura es gramaticalmente insostenible en base a un analisis riguroso del texto, como lo han demostrado Cassuto, Delitzsch, Keil, Leupold y Young entre otros (vease Bibliografia al final de este articulo), y la correcta traduccion es la ya dada por Reina-Valera y multitud de otras versiones.
Este primer versiculo de la Biblia esta cargado de significado. Afirma que todo lo existente recibio su ser por la accion de Dios. Que hubo un principio en el tiempo. Que la creacion del universo incluye la del tiempo, por lo que antes de la creacion no se puede hablar de tiempo. Tenemos, pues, que el tiempo tiene un comienzo absoluto, que es el del universo material. Dios trasciende tanto el tiempo como el espacio. No forma parte de Su creacion, aunque esta si depende de el como el Señor soberano.
Esta seccion de la Biblia ha sido una de las mas sometidas a la controversia. ¿Como creo Dios?
¿Podemos llegar a conocer la manera en que Dios creo? Son muchas las voces que se han levantado aseverando que en Genesis tenemos solamente el hecho de que Dios creo, pero que no tenemos un relato historicamente exacto de los origenes del universo y de todo lo que hay en el. Y especialmente desde 1859, año en que Darwin publico su obra «El origen de las especies», han sido muchos los expositores que han aceptado que el metodo usado por Dios para su obra de la creacion ha sido el de la evolucion organica, que el hubiera dirigido segun Su voluntad para que desembocara en el hombre.
Sin embargo, esta postura se enfrenta a graves dificultades, tanto desde el punto de vista exegetico como desde el punto de vista cientifico.
(a) La cuestion exegetica.
Todo el contexto biblico demanda una creacion por «fiat». Esto es, Dios ordeno por Su palabra, y esta produjo conforme a Su voluntad. De esto tenemos un paralelo en los milagros del Señor Jesus que se nos relatan en los Evangelios, como la resurreccion de Lazaro, la multiplicacion de los panes y los peces, y muchas otras señales que no involucraron ningun proceso en el tiempo. El cuidadoso examen de Genesis 1 y 2 no lleva a otra conclusion que la de la creacion por «fiat», asi como multitud de otros pasajes tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento que tratan de la creacion.
Pero hay otra importante consideracion que hacer de orden teologico, es la contradiccion frontal entre el metodo de la evolucion y el orden creacion/caida que se halla en la Biblia. El evolucionismo exige la operacion de la muerte de los individuos que no pueden afrontar las demandas de su medio, y la propagacion de los individuos mas fuertes y adecuados, con lo que el grupo como tal va mejorando a lo largo del tiempo. Este proceso recibe comunmente el nombre de «Seleccion Natural». Frente a los que proponen que Dios actuo mediante la evolucion queda el hecho de que, con un riguroso tratamiento exegetico, las Escrituras situan la entrada de la muerte en el mundo despues de la maldicion debido a la caida del hombre, la cabeza federal de la creacion (Gn. 2:17; 3:17-19; cp. Ro. 5:12, notese el termino «kosmos» en el original; Ro. 8:20-23, etc.). Es evidente que esto, como multitud de otros detalles, hace exegeticamente imposible la conciliacion de la filosofia evolucionista, con su demanda logica de la actuacion de la muerte durante la creacion, y la revelacion biblica, con su determinacion exegetica de la entrada de la muerte en el «kosmos» despues de la caida.

(b) Consideraciones biologicas y paleontologicas. Aunque es imposible en el corto espacio disponible hacer un tratamiento adecuado de todos estos temas, si se pueden dar unas breves indicaciones, remitiendo al lector interesado a la bibliografia del pie de articulo para una informacion profunda de estos temas.
(A) Como reconocen muchos biologos modernos, el examen de los seres vivientes «no impone» la idea de la evolucion (Grasse: «La evolucion de lo viviente»). Este autor funda su postura evolucionista «en los documentos suministrados por la paleontologia» (p. 18, op. cit.).
(B) Sin embargo, la historia que nos revelan los fosiles no es la de transicion de unos tipos basicos a otros. Melendez reconoce, como Simpson, Romer, y muchos otros paleontologos modernos, las discontinuidades sistematicas que separan entre si todos los grupos de vida que existieron en el pasado. En realidad, el fenomeno ha sido reconocido en la actualidad hasta tal punto, tanto en el campo del estudio de los seres vivos como en el de los extintos, que genetistas y paleontologos evolucionistas modernos, afrontando estos hechos, han venido a postular que «un reptil puso un huevo, y ¡salio un ave!». Representantes actuales de esta postura son Gould, paleontologo de la universidad de Harvard, y Eldredge, del Museo Americano de Historia Natural; entre los genetistas que han asumido esta postura se halla Francisco J. Ayala, de la Universidad de California. Que fervientes evolucionistas como los tres acabados de mencionar lleguen a adoptar estas posturas habla muy elocuentemente acerca del verdadero estado de la evidencia que nos ofrecen los grupos de organismos, tanto vivientes como fosilizados, totalmente definidos, y sin cadenas de transicion entre si, en concordancia total con el texto biblico, que afirma que Dios creo todos los distintos grupos «segun su naturaleza» (Reina; heb.:
«min»), como grupos discretos y con naturalezas definidas y separadas entre si, sin mas origen comun que el hecho de ser producto de la misma mente poderosa y sabia, la de su Creador (Gn. 1:11, 12, 21, 24, 25).

(c) Consideraciones geologicas y geocronologicas. Hay grandes divergencias con respecto al significado de la palabra «dia» en Genesis 1. Existen cinco posturas basicas acerca de este tema:
1. Que Genesis 1-2, y en realidad toda la Biblia en todo lo que toca a aspectos sobrenaturales, es un mito. Dentro de esta postura hay matices diversos, pero constituye una abierta negacion de la revelacion divina, y esta teñida de presuposiciones antisobrenaturalistas basadas en un evolucionismo materialista carente de fundamento.
2. Muchos expositores, aceptando como demostrado el marco filosofico de la geologia historica, aseverando una gran antigüedad de la tierra, han intentado hacer concordar la estructura aceptada de la historia de la tierra con los dias de Genesis 1. Esto es lo que se conoce como teoria dia-epoca». Sin embargo, un examen riguroso demuestra que no hay una verdadera concordancia entre los dias de la creacion y las eras que asevera la Geologia Historica; hay un cumulo de importantes contradicciones entre ambos sistemas. Ademas, como lo han demostrado eminentes exegetas, se comete una verdadera violencia al texto al forzarle esta interpretacion. Berkhof, Cassuto, Custance, Darby, Delitzsch, Keil, Kelly, Leupold, Whitcomb, Young, y otros, demuestran que la intencion del texto es que «yom» (Dia) se entienda en su significado llano y natural. El reconocimiento de este hecho ha llevado a varios a mantener las posturas C y D.
3. Chalmers expuso, a principios del siglo XIX, la idea de una catastrofe entre Gn. 1:1 y 1:2. Con esta teoria intentaba armonizar la teoria de Cuvier de las revoluciones sobre el globo terrestre, y las largas epocas necesarias para ello, con la estructura creacional en seis dias en Genesis 1. Esta interpretacion fue seguida por numerosos expositores, entre los que se puede mencionar a Darby, Kelly, Mackintosh, Scofield, y, actualmente, Custance y Sauer. Todos estos expositores, conscientes del sentido propio de «yom» (dia) en el contexto de Genesis 1, quisieron introducir todas las eras geologicas en una pretendida discontinuidad cataclismica entre los dos primeros versiculos de la Biblia. No obstante, esta concepcion no puede basarse exegeticamente sobre el lenguaje hebreo, como ha quedado evidenciado por el riguroso analisis de la relacion gramatical entre los dos primeros versiculos. Como lo han señalado Cassuto, Delitzsch, Fields, Leupold, Ramm, Whitcomb y Young, el versiculo 2 se refiere de inmediato a la condicion de la tierra originalmente creada, en palabras de Fields, «informe y vacia», «tõhû wãbhõhû»); no una condicion a la que la tierra habia caido, sino una condicion de la que la tierra emergia en la progresiva actividad conformadora de Dios, culminada en Gn. 2:1: «Quedaron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejercito de ellos.»
4. Uno de los intentos mas extremados para «armonizar» las eras de la interpretacion comunmente aceptada de la geologia historica con el texto de Genesis ha sido la teoria de «los seis dias de revelacion». Esta teoria, mantenida, entre otros, por Miller, Ramm y Wiseman, afirma que en Genesis 1 tenemos una revelacion «dada» en seis dias, no «ejecutada» en seis dias. Se afirma que estos dias son dias de revelacion en cuadros. Los proponentes de esta concepcion reconocen que «yom» (dia) no puede, en su contexto, ser manipulada para hacer que signifique eras; reconocen tambien las dificultades textuales que presenta la teoria del intervalo, y buscan esquivar la dificultad planteada por las largas eras postuladas por la interpretacion comunmente aceptada de la geologia historica rechazando lo que es evidente para todo lector del texto: que en Genesis 1 se habla de periodos creativos; la interpretacion «revelativa» ha sido impuesta por estos interpretes para preservar a la vez el sentido

natural del lenguaje de Genesis 1 con la actual concepcion de la geologia historica, que consideran como factual.
5. El creacionismo biblico acepta el relato de Genesis como factual. Reconoce las caracteristicas y el contenido del relato, y lo acepta sin reservas de ningun tipo, basandose en una exegesis gramatico-historica del relato. esta ha sido la fe de la Iglesia cuando no han penetrado en ella ideas del paganismo o, en nuestros dias, del moderno antisobrenaturalismo. La postura creacionista halla la explicacion de los estratos sedimentarios fosiliferos de la tierra en la gran catastrofe hidraulica del Diluvio de Noe, relatado en Genesis 6-8 y acontecimientos cataclismicos posteriores de caracter regional (para un tratamiento mas detallado de este tema, vease DILUVIO, y la bibliografia al pie de DILUVIO). No hay ninguna razon de caracter exegetico que pueda llevar a otra postura; en realidad, toda la corriente de interpretaciones que intenta inyectar a Genesis 1-2 un significado distinto del que llanamente posee, ha tenido lugar con posterioridad al desarrollo de concepciones naturalistas del origen y de la historia geologica de la tierra, y del surgimiento de las teorias evolucionistas. Los comentarios y exposiciones anteriores al 1800 son testimonios elocuentes de la interpretacion de Genesis 1 sin mediatizaciones de concepciones extrañas al texto biblico. Un buen ejemplo se halla en el Comentario de Matthew Henry, asi como en el comentario a Genesis de Juan Calvino. Unas obras recomendables por su gran calidad en el estudio exegetico son las de Cassuto, Keil-Delitzsch, Leupold y Young, entre otras (consultar la Bibliografia).

(d) Critica liberal.
La critica «liberal» ha considerado Genesis 1-2 como un mito de caracter religioso; por lo general, los adherentes a esta escuela de pensamiento afirman que Genesis 2 es producto de una redaccion mas antigua, y que Genesis 1 es producto de la reflexion sacerdotal, de la epoca posterior al exilio babilonico. Se dice, entre otras cosas, que Genesis 1 es producto de un pensamiento religioso muy «evolucionado», y que no hubiera podido ser redactado en epoca tan temprana como la de Moises.
Sin embargo, esta postura ha recibido un golpe decisivo con las excavaciones arqueologicas en Tell-Mardikh (las ruinas de la antigua ciudad- estado de Ebla). Alli se ha hallado un poema de la creacion con una concepcion monoteista y con un paralelismo sorprendente con el relato creacional

de Genesis 1, muy alejado de los burdos mitos de la creacion de los babilonios y otras naciones, de fecha mucho mas tardia. Uno de los principales participantes en las investigaciones arqueologicas, el profesor Pettinato, ha publicado una traduccion del texto; este pertenece al genero himnico, y dice asi:
Señor del cielo y de la tierra:
la tierra no era, tu la creaste, la luz del dia no era, tu la creaste,
la luz de la mañana tu no habias (aun) hecho existir.
Señor: palabra eficaz, Señor: prosperidad, Señor: heroismo, Señor: …
Señor: infatigable, Señor: divinidad, Señor: quien salva, Señor: vida dichosa.
Este poema tiene importantes implicaciones. Por su temprana fecha (calculada alrededor del año 2500 a.C., unos 400 años antes de Abraham), destroza las previas especulaciones evolucionistas acerca del desarrollo «del genio religioso hebreo», e ilustra la persistencia de un residuo de conocedores de Dios en Canaan y el Medio Oriente, del tipo de Melquisedec, en medio de una humanidad apostata.
Asi, queda bien ilustrada la insostenibilidad de la hipotesis que haria que Genesis 2 fuera 500 o mas años mas antiguo que Genesis 1, y que ambos capitulos fueran recopilados en una sola redaccion por unos editores sacerdotales despues del exilio babilonico. Con los trabajos llevados a cabo por competentes hebraistas ya habia quedado patente la unidad literaria del Pentateuco; estas ultimas investigaciones han venido a remarcar la linea biblica de un monoteismo original perdido por apostasia posterior (cp. Ro. 1), en contra de la concepcion evolucionista del monoteismo como una conquista del espiritu humano a lo largo de una evolucion del animismo al politeismo, y de este al monoteismo, para desembocar finalmente en la «ilustracion».

(e) Conclusion.
En la Biblia, Dios se nos manifiesta como majestuoso Creador de todas las cosas; el resultado de Sus actos creativos es un universo en armonia y paz; la muerte se introduce en el como resultado de una rebelion consciente del hombre, cabeza de la creacion, arrastrando a esta a la esclavitud de corrupcion por la Caida y Maldicion subsiguientes. Pero la creacion sera liberada, y

Dios se gozara en Su nueva Creacion, encabezada por el Segundo Adan (ver CREACIoN [NUEVA). En la Creacion, Dios manifiesta su omnipotencia: el habla, y se hace Su voluntad. Y somos llamados a adorarle con la gozosa consciencia de que el es nuestro Hacedor, Guardador y, ciertamente, Redentor, el que por Su obra salvadora nos introduce en la nueva Creacion, en libertad, justicia y santidad, para caminar a Su luz, en estrecha comunion con el, compartiendo para siempre la presencia del Señor Jesucristo, «porque por el fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, las visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de el y para el… en quien estan escondidos todos los tesoros de la sabiduria y del conocimiento» (Col. 1:16; 2:3).