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MARDIKH

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MARDIKH

Yacimiento arqueologico al norte de Siria; se halla alrededor de mitad de camino entre Hama, al sur, y Aleppo, al norte, aunque algo mas cerca de la ultima que de la primera, y alrededor de un kilometro al este de la carretera principal entre estas dos ciudades. Se trata de un descubrimiento de gran importancia, que ha suscitado numerosas discusiones, incluso politicas, y que ha aportado una gran masa de datos sobre el desarrollo de la

civilizacion en aquella zona del mundo. Sin embargo, en este articulo solo se trataran aquellas cuestiones que tienen una relevancia mas directa con la Biblia. Tell Mardikh (vease TELL) es el monton de ruinas estratificadas de la antigua Ebla, conocida anteriormente solo en inscripciones acadicas. Las excavaciones de este tell, de grandes dimensiones, fueron iniciadas en 1964 por un equipo italiano de la Universidad de Roma, dirigido por Paolo Matthiae. La confirmacion de las sospechas de que se podia tratar de Ebla llego en 1968 con el hallazgo de unas inscripciones votivas, y en las que el rey Ibbit-Lim se identifica como rey de Ebla. Pero en la campaña de 1974/75 vino el gran hallazgo: se descubrieron los archivos publicos y reales de la ciudad, recogiendose alrededor de 15.000 tabletas de arcilla escritas en cuneiforme. Este y otros varios descubrimientos en la ciudad de Ebla dieron evidencia de que habia sido una metropolis imperial, que ejercia su control politico sobre una extensa area, y que tenia tratos comerciales con lugares muy apartados, incluyendo Ur cerca del golfo Persico, Asdod y Laquis en el sur de Palestina, akaba sobre el mar Rojo, Kanish en Asia Menor, y Ninive y Assur. El poderio politico que llego a alcanzar se evidencia del texto de un tratado en el que se establecen las condiciones de intercambio comercial y proteccion de los subditos en las zonas controladas por Ebla sobre Assur, en el que el rey de Ebla es el poder dominante (TM.75.G.2420, cfr. G. Pettinato: «The Archives of Ebla», PP. 103-105).
A. El lenguaje de estos textos cuneiformes ha sido descrito como «paleocananeo», mostrando fuertes afinidades lingüisticas con el fenicio, ugaritico y hebreo. Asi, el eblaita pertenece a la familia de lenguajes de la que surgiria el hebreo hablado por los israelitas.
B. Marco historico.
Los niveles arqueologicos de Tell Mardikh van desde el protohistorico (Mardikh I fechas asignadas de 3500 2900 a.C.) hasta el romano tardio y bizantino (Mardikh VII siglos III a VII d. C.). Los niveles de mayor interes en lo que respecta a la relevancia biblica de Ebla son Mardikh II B 2, que cubre, segun Paolo Matthiae el periodo de 2250-2000 a.C. y Mardikh II A, donde se han hallado los textos de «la epoca archival» (alrededor del 2500 a.C.), con itinerarios, vocabularios, transacciones comerciales, etc., y con menciones de la tierra de Canaan y de ciudades cananeas.
C. Ebla y Canaan.
Con anterioridad a los descubrimientos de Tell Mardikh, la primera mencion extrabiblica de

Canaan que se conocia era la de Alalakh, muy posterior, en muchos siglos, a la era de los patriarcas. Por ello, se pretendia que los capitulos biblicos referentes a los patriarcas eran tardios, precisamente por su referencia a Canaan. Sin embargo, en una tableta de Ebla se relata el envio de una estatua al «señor de Canaan» (‘be kà-na-na- im). Esta mencion, hallada en el nivel Mardikh II A, no deja duda de que este nombre era conocido y usado en la epoca de los patriarcas y antes de ellos. Otras menciones interesantes son las de las ciudades de Biblos, Asdod, Jafa, Akko (Acre), Sidon, Beirut, Alalakh, Meguido, Laquis, Damasco, Homs y Hama.
D. Las ciudades de la llanura.
Durante mucho tiempo se ha mantenido en circulos «criticos» la pretension de que Genesis 14 y 18-19 son pasajes ahistoricos debido al silencio extrabiblico acerca de las cinco ciudades de la llanura mencionadas alli: Sodoma, Gomorra, Adma, Zeboim y Bela. Fue, pues, de sumo interes la comunicacion dada por Giovanni Pettinato, epigrafista jefe de la expedicion de Tell Mardikh, acerca de la relacion de Ebla con las cinco ciudades de la llanura. Hablando ante la reunion anual conjunta de la «Society of Biblical Literature», de la «American Academy of Religion» y de la «American Schools of Oriental Research», celebrada en St. Louis el 29 de octubre de 1976, informo del hallazgo de una tableta con un gran texto economico en el que, entre muchos nombres de ciudades que mantenian transacciones comerciales con Ebla, habia identificado los nombres de las cinco ciudades de la llanura. Y las ciudades de la tableta aparecian relacionadas en el mismo orden que las de Genesis 14:2: «si-da-mu» (heb. «Sêdõm», Sodoma), «è-ma-ra» (heb.
«’Ãmõrãh», Gomorra), «adma» (heb. «’Admãh»,
Adma),« si-ba-i-um» (heb. «Zeboiim», Zeboim),
«be-la» (heb. «Bela’», Bela). David Noel Freedman, editor de «Biblical Archaeologist», afirma en su articulo «The real story of the Ebla Tablets» (BA, vol. 41, dic. 1978, PP. 150, 151), que el nombre alternativo de Bela, Zoar (cfr. Gn. 14:2) aparece tambien en otra tableta de Ebla. En esta tableta se explica que Zoar es una poblacion en el distrito de Bela, que constituia un complejo urbano de mayor tamaño. Aun mas, Freedman afirma que en una conversacion privada con Pettinato este le informo que en otra tableta descubierta en los archivos se daban los nombres de los reyes de la pentapolis de la llanura (cfr. Gn. 14:2). Pettinato recordaba el nombre del rey de Adma, que en la tableta era «bi-ir-sa». Este nombre se correspondia morfologicamente con el

Birsa de Gn. 14:2 (heb.: «birsa’»). En Gn. 14:2 quien tiene este nombre es el rey de Gomorra. Esto lleva a dos reflexiones:
(a) Se debe recordar que los textos de Ebla y el pasaje de Gn. 14:2 no reflejan personajes contemporaneos, sino separados por un espacio de varias generaciones.
(b) Sin embargo, la mencion de este nombre, que solo aparece en este texto biblico, lo situa en su apropiado marco historico. Se debe recordar el hecho evidente de que los mismos nombres se puedan dar y se dan a personas diferentes, por lo que no es de sorprender que hubiera reyes diferentes de distintas ciudades con el mismo nombre. Este es un hecho comun en la historia (cfr. Joram, rey de Israel, 2 R. 1:17; Joram rey de Juda, 1 R. 22:50, y Joram, hijo de Toi rey de Hamat, 2 S. 8:10, etc.). Es posible que los dos Birsa pertenecieran a la misma dinastia, o que hubiera entre ellos lazos mas o menos cercanos de descendencia.
Toda esta cuestion sufrio un giro inesperado, cuando Pettinato se echo atras de sus anteriores afirmaciones. El gobierno sirio, alarmado ante las evidentes relaciones entre Ebla y el marco biblico de Genesis, y temeroso de que ello pudiera constituir un adicional apoyo para las tesis sionistas sobre las que se basa el estado de Israel, presiono a los investigadores para que desmintieran las anteriores comunicaciones, e impuso una censura sobre las tabletas de Ebla (cfr. Biblical Archaeology Review, marzo-abril 1979; julio-agosto, PP. 9-11). Como resultado, la postura actual es la de una extrema precaucion en las declaraciones de los integrantes de estas excavaciones, que se desarrollan en suelo sirio y con patrocinio del gobierno de Damasco. Ello, unido a la censura siria, ha hecho que todo este tema desemboque en una situacion tensa y lamentable.
Sin embargo, se sigue concediendo que «puede» haber mencion de «si-da-mu» (Sodoma) y de «sa- bi-im» (Zeboim) en las tabletas de Ebla (M. Dahood, S. J., en un apendice a la obra de Giovanni Pettinato: «The Archives of Ebla», p. 278). Por otra parte, Freedman publica la afirmacion de Dahood de que «Giovanni [Pettinato] me dice que considera la lectura de los dos primeros nombres, Sodoma y Gomorra, bien ciertos» (Freedman, articulo citado, p. 143). Ademas, M. Dahood, en «Eblaite and Biblical Hebrew», Catholic Biblical Quarterly, vol. 44 (1982), PP. 17, 18, da evidencia acerca de Sodoma, mostrando que aparecen «sa-dam’» (texto TM75.6.2231 obv. X4) y «ak-kà-bù’»

(akaba) en la misma columna (obv. X12). Dahood documenta que la variacion «si-da-mu’» anteriormente mencionada es una variacion ortografica del cuneiforme (cp. Dahood, op. cit., p. 287).

E. Nombres divinos.
Otro factor de extremado interes es la aparicion en las tabletas de nombres con elementos componentes en «-il» y «-ya» (correspondientes a
«EL» y «YAH»). Algunos de estos nombres son:
«en-an-il» y «en-an-ya», «is-ra-il» e «is-ra-ya»,
«is-ma-il» e «is-ma-ya», «mi-kà-il» y «mi-ka-ya». Hay muchos otros. Pettinato ofrece evidencia concluyente de que «-il» y «-ya» son nombres divinos genericos, y que no tienen ningun otro papel, como algunos han alegado. Por ejemplo, se ha argumentado en «-ya» podia tener el papel de formar el diminutivo del nombre. Con ello se intenta negar el conocimiento temprano del nombre Yah aplicado a la divinidad. Pettinato observa («the Archives of Ebla», p. 249), que la particula «-ya» sustituyo a la particula «-il» en los nombres durante el reinado de Ebrium. Ademas de este hecho, que señala a una reforma religiosa durante el reinado de Ebrium, Pettinato indica nombres en los que no es posible que «-ya» tenga una funcion de diminutivo, como p. ej., «’ìa-ra- mu», «Ya es exaltado», donde esta al comienzo del nombre y va acompañado del determinante
«dingir» (dios). Ademas, numerosos otros nombres muestran distintos sufijos en los que se trata de nombres de otras divinidades. Asi, se puede señalar: «a-dam-ma-lik», «el hombre de Malik» (Moloc); «ib-na-ma-lik», «Malik ha creado»; «i-ad-da-mu», «mano de Damu»; «is-ma- da-mu», «Damu ha oido»; «i-ti-il/ya», «Il/Ya ha dado»; «en-na-il/ya», «Il/Ya ha mostrado favor»;
«mi-kà-il/ya», «¿quien es como Il/Ya?».
Estos nombres constituyen evidencia de que en aquella epoca persistia una memoria de la revelacion primordial de Dios, que habia sido conocida por Noe y sus descendientes, y cuyo conocimiento era preservado en lineas cada vez mas y mas reducidas (cfr. Melquisedec; Ro. 1:18- 23, etc.). A decir de Pettinato, «esta cultura, ciertamente politeista, estaba en camino hacia un
«henoteismo» [creencia en un Dios supremo sobre otros dioses) virtualmente declarado» («Archives of Ebla», p. 260). Esta interpretacion surge de la previa aceptacion de un concepto evolucionista del pensamiento religioso. Toda la evidencia señala mas bien en un abandono constante del monoteismo y la caida gradual hacia un politeismo. No hay prueba alguna de la

concepcion evolucionista (vease MONOTEiSMO). Sin embargo, quedan rastros de un monoteismo original, en el himno al Dios creador preservado en una de las tabletas (TM.75.G. 1982):
Señor del cielo y de la tierra:
la tierra no era, tu la creaste,
la luz del dia no era, tu la creaste,
la luz de la mañana tu no habias [aun] hecho existir.
Señor: palabra eficaz Señor: prosperidad Señor: heroismo Señor:…
Señor: infatigable Señor: divinidad Señor: quien salva Señor: vida dichosa
Son claras las implicaciones de este texto. A pesar de los quinientos dioses registrados del panteon eblaitico y del crudo politeismo manifestado en la religion del pueblo, se halla un antecedente, en creciente olvido, del primitivo monoteismo: Dios es el Señor de los cielos y de la tierra, de la luz, y esta tambien ocupado en la vida diaria de los hombres. Aqui se ve un evidente resto de la antigua fe monoteista. El epigrafista de Ebla, Pettinato, que mantiene la posicion de que se estaba dando una evolucion hacia el monoteismo, afirma sin embargo el valor intrinseco de este himno: «¿Quien, de hecho, es el Señor del cielo y de la tierra? Ciertamente no es Dagan, ni Rasap, ni Sipis, sino DIOS en mayusculas» («the Archives of Ebla», PP. 259-260).

F. Ebla, a 240 Km. al sudoeste de Haran, hubiera sido una de las ciudades visitadas por Abraham en su migracion desde Ur de los Caldeos hasta la tierra de Canaan, La extension del imperio de Ebla, sus intensas relaciones comerciales con Ur y Canaan, la existencia de numerosos nucleos urbanos en aquella epoca, todo ello constituye un marco coherente con el indicado en Genesis como trasfondo de los patriarcas.
A pesar de todos los problemas aparecidos en las excavaciones de Ebla, de las presiones politicas y de las diferencias resultantes entre los investigadores, de las declaraciones y retractaciones, es evidente que los hallazgos de Ebla son de gran importancia por su relacion con la Biblia. Freedman (vease Bibliografia) considera que estos descubrimientos son de tal magnitud que deben ser tomados como base para la reevaluacion de las posturas que se han mantenido hasta el presente acerca de la transmision de la tradicion

biblica. Asume el la postura de que la precision biblica en el registro de nombres y lugares exige la existencia de material escrito que cubra el periodo entre la epoca de los patriarcas y la de la redaccion ultima del texto («The Tell Mardikh Excavations, the Ebla Tablets, and Their Significance for Biblical Studies», Near Eastern Archaeologist Society Bulletin (13[1979], p. 35). (Veanse tambien ABRAHAM, MARI, NUZU, UGARIT.)